AAS 41 (1949), p. 424
ciás no engañan, podría ser conducido a no tardar por las oscilaciones
de la historia y las acciones y reacciones de las energías que en ella se
agitan, a una valorización cada vez mayor del puesto que le corresponde,
dentro del juego de las fuerzas mundiales. Lo que antes pedía siglos, hoy
puede suceder en pocos años, pues tanto para el bien como para el mal
vivimos horas de posibilidades siempre crecientes y de términos constantemente
acelerados.
Por eso, alimentamos el íntimo deseo, y así lo pedimos al Dios Omnipatente
con ardiente plegaria, de que El sé digne dar y conservar a los
pueblos de la América Latina, y en especial al amadísimo Perú, aquella
fuerza, clarividencia y vigilancia, que han de servir para su prosperidad
material en este mundo y para su rápido progreso por los caminos de la
libertad y de la paz; de este modo, aquellos valores cristianos que ellos
llevan consigo, crecerán también con grandeza nueva y renovado
esplendor.
Esperándolo así, imploramos la protección y la asistencia divina en
favor de Su Excelencia el Señor Presidente de la República, del Gobierno
y del pueblo peruano y damos a Vuecencia, Señor Embajador, a su familia
y a todos sus colaboradores, con toda la efusión de Nuestro corazón
paternal, la implorada Bendición Apostólica.
NUNTIUS RADIOPHONICUS
CHRISTIFIDELIBUS BEROLINENSIS DIOECESIS *
Mit Ergriffenheit kommen Wir der Bitte eures Oberhirten, Unseres
geliebten Sohnes Konrad Kardinals von Preysing nach, Unser Segenswort
an den Katholikentag zu richten, den die Gläubigen der Diözese Berlin
als ersten nach langer Unterbrechung wieder feiern.
In der Zwischenzeit hat eure Stadt Schicksale geradezu apokalyptischer
Furchtbarkeit über sich ergehen lassen müssen ; erschütternde
Greuel des Krieges und der Zerstörung sind in ihren Mauern Wirklichkeit
geworden ; an den Männern und Frauen, dem jungen Volk und den
unmündigen Kindern der Stadt und der Provinz haben sie sich in allen
nur denkbaren Formen verhängnisvoll ausgewirkt.
Im Jahre 1926 auf dem Märkischen Bekennertag zu Tegel — jener
strahlende Augustsonntag und die dichtgedrängten, frohbewegten Scharen
der Katholiken auf dem Brunowplatz, Glaubensfreude und Glaubens-
* Datus die 17 Iulii mensis a. 1949.
de la historia y las acciones y reacciones de las energías que en ella se
agitan, a una valorización cada vez mayor del puesto que le corresponde,
dentro del juego de las fuerzas mundiales. Lo que antes pedía siglos, hoy
puede suceder en pocos años, pues tanto para el bien como para el mal
vivimos horas de posibilidades siempre crecientes y de términos constantemente
acelerados.
Por eso, alimentamos el íntimo deseo, y así lo pedimos al Dios Omnipatente
con ardiente plegaria, de que El sé digne dar y conservar a los
pueblos de la América Latina, y en especial al amadísimo Perú, aquella
fuerza, clarividencia y vigilancia, que han de servir para su prosperidad
material en este mundo y para su rápido progreso por los caminos de la
libertad y de la paz; de este modo, aquellos valores cristianos que ellos
llevan consigo, crecerán también con grandeza nueva y renovado
esplendor.
Esperándolo así, imploramos la protección y la asistencia divina en
favor de Su Excelencia el Señor Presidente de la República, del Gobierno
y del pueblo peruano y damos a Vuecencia, Señor Embajador, a su familia
y a todos sus colaboradores, con toda la efusión de Nuestro corazón
paternal, la implorada Bendición Apostólica.
NUNTIUS RADIOPHONICUS
CHRISTIFIDELIBUS BEROLINENSIS DIOECESIS *
Mit Ergriffenheit kommen Wir der Bitte eures Oberhirten, Unseres
geliebten Sohnes Konrad Kardinals von Preysing nach, Unser Segenswort
an den Katholikentag zu richten, den die Gläubigen der Diözese Berlin
als ersten nach langer Unterbrechung wieder feiern.
In der Zwischenzeit hat eure Stadt Schicksale geradezu apokalyptischer
Furchtbarkeit über sich ergehen lassen müssen ; erschütternde
Greuel des Krieges und der Zerstörung sind in ihren Mauern Wirklichkeit
geworden ; an den Männern und Frauen, dem jungen Volk und den
unmündigen Kindern der Stadt und der Provinz haben sie sich in allen
nur denkbaren Formen verhängnisvoll ausgewirkt.
Im Jahre 1926 auf dem Märkischen Bekennertag zu Tegel — jener
strahlende Augustsonntag und die dichtgedrängten, frohbewegten Scharen
der Katholiken auf dem Brunowplatz, Glaubensfreude und Glaubens-
* Datus die 17 Iulii mensis a. 1949.